Comparativa de Belleza nace para responder una pregunta sencilla que casi nunca se contesta con honestidad: de todo lo que hay en el lineal, qué funciona de verdad y qué no compensa el precio. Existimos porque buena parte de las comparativas que circulan están condicionadas, de un modo u otro, por las marcas que califican.
Nuestro método parte de la compra anónima: cada producto que analizamos se adquiere en un punto de venta real, sin avisar a nadie y sin recibir unidades de cortesía. No aceptamos muestras gratuitas, no existen acuerdos comerciales que condicionen un resultado y ninguna marca puede pagar para aparecer mejor situada en una comparativa. Cuando un producto no cumple lo que promete, lo decimos con la misma calma con la que señalamos lo que sí funciona.
Los resultados de cada prueba se someten después a una revisión externa antes de publicarse.
El comité de revisión
Antes de publicar cualquier comparativa, los hallazgos pasan por un comité de revisión externo al equipo editorial, formado por una dermatóloga, un especialista en investigación cutánea y una farmacéutica. Su función es comprobar que los criterios aplicados son razonables desde el punto de vista clínico y cosmético, y que las conclusiones no se alejan de lo que la evidencia disponible permite afirmar. El comité no interviene en la selección de productos ni en la redacción de los textos: revisa y firma el resultado final, no el proceso comercial.
Correcciones y sugerencias
Si detectáis un error, un dato desactualizado o creéis que hemos pasado por alto una categoría relevante, podéis escribirnos a través de la página de contacto. Leemos cada mensaje y, cuando procede, corregimos el artículo indicando la fecha del cambio. También tenemos en cuenta las sugerencias de categorías o productos que las lectoras y lectores nos hacéis llegar para futuras comparativas.